Misa de San Isidro de 2015

Palabras del P. Javier Ilundain SJ al final de la Misa de San Isidro de 2015

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Recojemos las partes más importantes de la homilía del P. Illundain de la misa celebrada en la festividad de San Isidro del año 2015.

Razón de ser de la Congregación

Quiero comentaros antes de concluir esta celebración en el día de S. Isidro, la razón de ser de nuestra Congregación y cómo proceder para pertenecer a ella.

Esta profesión nuestra de arquitectos técnicos o aparejadores lo lógico es que la soñemos (en el caso de los que estáis en la Escuela) o que la ejerzamos los demás con satisfacción y con disfrute. El nuestro es un trabajo que, a diferencia de otros, “se deja ver”. Ahí quedan, nuestras calles, nuestras casas o urbanizaciones, nuestras construcciones… Podemos pasar después de un tiempo por un barrio y recordar: “esto lo construimos nosotros” y sentir un justo orgullo profesional.

¿Qué aporta la Congregación a esta profesión  nuestra?

Pues el crear profesionales que sueñan en construir viviendas no sólo para que se ocupen, sino para que en ellas las familias estén a gusto; que se sientan de  tal  manera  bien  que  no  solo  se  alojen  sino  que  disfruten  en familia, que todos los elementos del hogar   funcionen,   y que sus ocupantes tengan conciencia de que el dinero que invierten a base de trabajo en esa vivienda les  vale la pena.

Queremos, desde nuestra profesión, urbanizar de tal manera la ciudad que pensemos sobre todo en que a sus habitantes la vida les sea más grata sin presionarles  en aceras estrechas, sino creando espacios en los que pueda tomar el sol, conversar en un banco cómodo, columpiarse o bajar por el tobogán, según las edades de cada cual. Aceras rebajadas, luz en las calles, mobiliario bien elegido.

Queremos  ser capaces  de soñar nuevas formas de filtrar la luz, de abrir horizontes amplios, de edificar ciudades para convivir, deseamos facilitar el andar por las aceras sin apreturas en las que sea posible  pararse con la gente sin estorbar a  nadie, queremos  mantener  limpia  la  cara  de  pueblos  y ciudades y cuidar el rostro de los edificios - las fachadas- que son el rostro de nuestro trabajo.

Todo esto no se logra sin generosidad y sin pensar en las gentes, en las familias, en los niños o los ancianos… Todo este proceder es contrario a buscar el mayor beneficio posible regateando calidades y tiempos, y renunciando a ver a nuestros compradores sólo como clientes.

Como cristianos queremos que Dios nos ayude a tener esa generosidad que puede repercutir quizá en menores márgenes de beneficios para nosotros y en notable bienestar de muchos. Trabajamos un producto que dura en manos de los compradores más que cualquier otra oferta del mercado. En nuestras casas viven las personas, crecen las familias y se comunican con los vecinos; en nuestras ciudades se mueven sus habitantes a diario. Estoy convencido que hay profesionales que piensan así; llevo muchos años en la congregación y los he visto...

Nuestros Patronos

Nuestros patronos son S. Isidro y la Virgen de la Almudena, los mismos dos patronos que tiene Madrid. Los congregantes de la primera hora tenían en sus estatutos el trabajar para que se llegase a construir en Madrid un templo en honor de la patrona, cosa que al fin se logró no hace mucho.

San Isidro fue pocero antes que labrador. Se puede decir que dio de beber y de comer a los madrileños de su tiempo. Eso no le impidió pedir al cielo que le hiciera como Dios mismo le pensaba: un buen labrador, un buen pocero, un buen creyente.

La Virgen de la Almudena fue madre y ama de casa. Nos importa mucho que ella nos enseñe a construir espacios en los que las personas vivan y convivan crezcan, recen y se realicen con satisfacción.

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