Arte Religioso

Porque el arte puede ser vehículo de nuestra devoción.

San Juan de Ortega

El Santuario de San Juan de Ortega

La Iglesia

La Iglesia Monacal se define de trazado, cabecera y cruceros románicos, de finales del siglo XII. Sobresalen por su expresividad algunos de los capiteles históricos. En el siglo XV se amplían las naves de los pies en estilo gótico.En estos últimos años se han realizado varias actuaciones de restauración en la Iglesia por parte de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León.

El Baldaquino de San Juan de Ortega

Una vez atravesada la puerta de acceso vemos el BALDAQUINO DE SAN JUAN DE ORTEGA dónde descansan los restos del Santo.

Se encuentra tallado con distintas escenas sobre la vida y milagros de San Juan de Ortega. Desde su viaje a Jerusalén, el milagro de los panes, la resurrección de un Peregrino, la cura de los ladrones que le robaban, la destrucción del trabajo realizado por el Santo y la oración de los fieles ante su Sepulcro; son parte de los detalles esculpidos junto con las imágenes de seis santos que lo custodian. 

Atravesando el Baldaquino y entrando en la zona de oración podemos contemplar el ábside central. Este, de estilo románico, no pierde su claridad gracias a las tres ventanas abocinadas y cerradas con alabastro.

El Capitel de la Anunciación
El Capitel de la Anunciación
El Baldaquino de San Juan de Ortega
El Baldaquino de San Juan de Ortega
El Claustro del Antiguo Monasterio
El Claustro del Antiguo Monasterio
  • El Capitel de la Anunciación
  • El Baldaquino de San Juan de Ortega
  • El Claustro del Antiguo Monasterio
  • El Capitel de la Anunciación

    El Capitel de la Anunciación
  • El Baldaquino de San Juan de Ortega

    El Baldaquino de San Juan de Ortega
  • El Claustro del Antiguo Monasterio

    El Claustro del Antiguo Monasterio
  • El Capitel de la Anunciación
  • El Baldaquino de San Juan de Ortega
  • El Claustro del Antiguo Monasterio
 

El Capitel de la Anunciación

En el ábside derecho se encuentra una de las mayores joyas, el CAPITEL DE LA ANUNCIACIÓN, que muestra en todo su esplendor la Anunciación del arcángel Gabriel arrodillado ante María anunciándola que va a ser madre de Jesús.

El segundo motivo, la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, presenta como ambas se abrazan y como Isabel pone su mano en el vientre de su prima. Detrás se encuentra una sirvienta que contempla la escena.

En el centro del capitel, el Nacimiento. La Virgen se encuentra acostada atendida por dos parteras. Encima de María se encuentra el pesebre con el Niño Jesús. La figura de San José, sentado y con actitud adormecida, mientras un Ángel le explica en sueños el milagro del nacimiento de Jesús.

Se termina el capitel con la Anunciación del Ángel a los pastores, detalle poco vistoso por su ubicación pero igual de simbólico que el resto.

En este capitel, dos veces al año, se produce el llamado “milagro de la luz”.  Coincidiendo con los equinoccios de primavera y otoño, un rayo de luz lo ilumina de forma sorprendente comenzando con la Anunciación del Ángel a María y terminando en el Nacimiento. Este fenómeno ocurre el 21 de marzo a las 6 de la tarde y el 22 de septiembre a las 7 de la tarde.


El Antiguo Monasterio

El Monasterio de San Juan de Ortega nace como consecuencia del viaje que realiza Juan a Tierra Santa. En su regreso de Tierra Santa por mar y trayendo consigo reliquias de los Santos Lugares sufre un naufragio. Ante tal desastre Juan se retira a un lado del barco y se encomienda a San Nicolás de Bari para que le permita regresar sano y salvo. Juan promete a San Nicolás que si le salva de la tempestad, le construiría una ermita.

San Nicolás salva a Juan y este a su regreso cumple la promesa. Comienza su labor construyendo una pequeña ermita donde hoy se encuentra la actual Capilla de San Nicolás de Bari.

En su labor no se encuentra solo, y junto con una pequeña orden de Canónigos Regulares comienza su obra que inicialmente consta de un albergue, algunas celdas y la capilla.

En este claustro habitaran los Jerónimos hasta la llegada de la Desamortización de Mendizábal en 1835. Esta fecha pone fin a la actividad de los Jerónimos en este Monasterio que queda deshabitado hasta la actualidad.

El abandono pasa factura y el tiempo lo convierte en ruina. En 1964 se comienzan las obras de restauración que tanto necesitaba el Monasterio de San Juan de Ortega. Hoy todavía se habla de finalizar las obras de restauración proyectadas en más de 4 millones de euros.

 

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